martes, 20 de septiembre de 2011

National Ploughing Championships.

En estos días se está viviendo en Irlanda el "Farming Festival", el encuentro agrícola más grande e importante del país. Se celebra en la ciudad de Athy, Condado de Kildare, desde hoy hasta el jueves. Se trata de un campeonato tanto nacional como internacional de arado, ya sea con maquinaria (separada en diferentes clases) o con caballos de tiro (lo de las "vacas de la tierra" para estas labores no se lleva por estos lares).

Alcanza tal magnitud este evento que las superficies que abarca son inmensas, unas 240 hectáreas, con una zona central donde se encuentran los diferentes stands de productos y maquinaria agrícola, así como otras tantas cosas relacionadas o no, sin faltar la parte de ganado vacuno y ovino, más una zona para caballos. Rodeando a este gran núcleo central se dispone de varios parkings para las diferentes vías de acceso (kilométricos campos segados), los campos reservados para las competiciones de arado (hay competiciones cada uno de los tres días, usándose siempre un campo intacto para cada una de ellas), una zona para las competiciones de caballos (según vi, carrera de relevos de niños, tal vez colegios, en pony la mayoría), y otra zona para entrenamiento de perros de pastoreo (de ovejas).

Para mi lo más interesante fue el campeonato de arado, las diferentes asociaciones de selección de razas de ganado vacuno, y los pastores con sus border collies:

Ready, steady,...

Realmente el campeonato de arado me pareció más vistoso antes de empezar que cuando finalmente arrancó, puesto que ni supe que lo habían hecho al resultarme tan distinto a lo que me esperaba. Había varias zonas acotadas para los campeonatos, según las distintas clases de maquinaria o bestias, y me las recorrí todas en busca de lo que más vistoso me pareció. Me aposté en la línea que formaban los tractores, esperando un pistoletazo de salida seguido de una carrera de tortugas arando, pero en vez de eso vi que cuando estaban todos en su sitio, un tractor se adelantó y probó a meter sus hojas dentro de la tierra, cortándola como mantequilla. Avanzó apenas un metro, el conductor siempre mirando hacia el trabajo que estaba haciendo, y se bajó para modificar una llave y otra del remolque, medir la altura del surco, quitar terrones te tierra que no le terminaban de gustar dónde habían caído o aplastar un poco alguna zona que le parecía sobresalir más de la cuenta... A todo esto, el resto de máquinas iban haciendo más o menos lo mismo, cada una a su ritmo. Y cuando por fin llegaban al final de la parcela, seguían haciendo sus ajustes de llaves, tuercas y hojas, hasta que media hora más tarde tocaba volver a hacer otra trazada de vuelta... Empezó a las 10.30 este "emocionante" duelo de titanes, y no acabó hasta las 14.00. Y no era mucho lo que tenía que arar cada máquina, pero sorprendía la cantidad de modificaciones que hacían a cada metro que avanzaban, no sólo de las hojas en sí, sino también del trazado alejándose para verlo en perspectiva, arreglo manual de los surcos, y consulta al equipo que observaba y opinaba desde fuera...
Ver para creer.

Respecto las diferentes cabañas ganaderas, sólo contaré lo que todas tenían en común, que era el inimaginable mimo que tenía cada animal. Cada uno era único, tenía un cartel con todos sus datos (nombre comercial, raza, edad, kg, dueño, precio o no, y en caso de hembras número de lactaciones con sus litros producidos en kg, % de proteína y de grasa...) y premios obtenidos. Tenían la cama perfectamente limpia, estaban bañados, secados con secador, cepillados y lustrados (especialmente los ejemplares oscuros)... Cada uno contaba con un cajón de madera con todo el material necesario para sus cuidados. Y a la salida de cada nave de estas, un puesto vendiendo bocatas o hamburguesas con carne de dicha selección. 
Así no hay duda de lo que uno se está comiendo exactamente.

Por último, y en mi caso lo que me resultó más interesante, el trabajo de los pastores con sus perros. Habría una treintena de participantes, y todos eran de la raza Border Collie. Estas raza es la que se ve en la película "Babe, el cerdito valiente", pero el ejercicio que efectuaron el binomio perro-hombre distó mucho de parecerse al que se ve en dicha película. Desconozco el grado de dificultad del ejercicio, pero desde fuera parecía bastante complicado: el perro se maneja desde un punto fijo y debían hacer una serie de recorridos entre determinadas vallas y sentidos, más dividir el grupo de 4 ovejas en dos, reagrupar, y meter dentro de un cuadrilátero de 3x3m aproximadamente (para esto sí intervenía el pastor, para poder abrir y cerrar la valla). Sólo vi un concursante conseguir hacer todo esto, pues además tenían un tiempo limitado. Y lo que resultaba gracioso era como a medida que el pastor se desesperaba por la falta de acierto en la ejecución de las órdenes por parte del perro, iba dejando de darlas silbando (es lo típico, con una variedad grandísima de distintos tonos, sonidos y duración) y pasaba a decirlas o gritarlas...
Ya se ve que la realidad no suele coincidir con lo que se ve en las películas.

No les mareo más. Me parece que esta puede ser (como dirían en el colegio) la "Semana de la Cultura", pues hay varios eventos interesantes en estos días, y los niños están de "vacaciones" del blog hasta el sábado.
See you soon!

No hay comentarios:

Publicar un comentario